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martes, 8 de octubre de 2013

Juan Carlos: “Aprendí a tener control de mis decisiones”

Juan Carlos Castro, emprendedor  
La primera vez que cometió un delito tenía quince años, un estómago vacío y una adicción corriendo por sus venas.  A los veinte años un juez condenó a  Juan Carlos a la pena privativa de libertad, así fue como ese muchacho rebelde y vivaracho conoció lo que por años esquivó: la cárcel. Ahí durante siete años perfeccionó sus conocimientos en soldadura, zapatería y lo que se le permitiera; Juan Carlos quería aprender, quería ser otro.

A sus veintisiete años salió en libertad, volvió a una sociedad que ya no conocía, que ya no le quería. Tuvo a su primera hija, y tuvo algunos trabajos ocasionales como soldador. Tocó puertas y luchó.

Luego llegaron cuatro hijos más, ¡su ilusión!, pero para la sociedad Juan Carlos seguía siendo un delincuente, el error no se perdonaba. Fue así como, por razones que ni él mismo justifica, reincidió, tenía cuarenta y dos años y nuevamente  un juez le imponía volver a prisión para ser “readaptado”. Vivió la pérdida de su familia, la frustración y la falta de apoyo.

Se le asignó en el Centro de Atención Institucional San Rafael, pero esta vez Juan Carlos tenía otra ilusión: sus cinco hijos. Fue así como se las ingenió para hacer artesanías de papel y venderlas dentro del centro, luego se incorporó al grupo de música del centro y más tarde fue contratado por la empresa Suttle. Pasó de un “modulo bravo y peligroso” a uno de “beneficios y oportunidades”, Juan Carlos aprendió a brillar dentro del centro, quiso dejar de ser un delincuente.

En el 2012 asistió a los talleres de inducción de Nueva Oportunidad, recomendado por el Departamento de Orientación del centro, desde el inicio se distinguió por su sonrisa, sus deseos, y sus ganas.  Juan Carlos fue seleccionado como parte de los beneficiarios de Nueva Oportunidad, con su proyecto de  instalación reparación  de portones y accesos automáticos, durante más de veinte sesiones (y contando) le dio forma a su sueño.

Hoy, ya en libertad asegura que  se egresó de la cárcel para nunca volver, no porque esta le haya rehabilitado sino porque es una experiencia que no quiere repetir. Para él, Nueva Oportunidad significó: “despertar al soñador que estaba dormido por la carga del pasado, abrir los ojos, ser importante para alguien, para un equipo de formadores que cree mí. Aprendí a tener control de mis decisiones”.
Señala que el éxito en su proceso de reinserción se debe a su proceso en Nueva Oportunidad, en especial al apoyo de la psicóloga Marta Correa, quien le dio herramientas a nivel de inteligencia emocional que le han sido vitales para no reincidir.

Juan Carlos sabe que no será sencillo, pero cree en él y en su Nueva Oportunidad.  Es un emprendedor, un soñador, no es un delincuente, ya no quiere hacer daño, sólo le pide a la sociedad que le permita trabajar y nunca más volver a ser un privado de libertad.

En Nueva Oportunidad nos sentimos orgullosos de Juan Carlos, de su avance, de la forma  y alegría en que interioriza los conocimientos, de su empoderamiento y su fuerza. Estamos agradecidos de ser parte de su proceso de reinserción, celebramos su libertad y trabajamos junto con él en materializar sus sueños.
El sistema penitenciario, el país, el mundo, está lleno de Juan Carlos, soñadores que sólo necesitan un par de alas. ¿Se las damos? 

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